Conceptos básicos

Adicción – Una persona tiene una adicción cuando se vuelve dependiente de algo y ansía tenerlo o consumirlo constantemente.

Depresor del sistema nervioso central – Un depresor del sistema nervioso central es un fármaco que calma o tranquiliza, como los sedantes, los somníferos y los tranquilizantes. Los médicos recetan depresores del sistema nervioso central para ayudar a la gente a estar menos ansiosa, tensa o inquieta. Estos medicamentos relajan los músculos e inducen somnolencia, reducen el estrés y embotan la mente. Algunas personas utilizan estos fármacos ilegalmente para tranquilizarse y para conciliar el sueño – sobre todo después de consumir varios tipos de estimulantes. (Ver más adelante.)

Alucinógeno – Un alucinógeno es una droga, como el LSD, que modifica el estado de ánimo de una persona y sus percepciones, haciéndole ver, oír, sentir y pensar en cosas que no son reales.

“Viaje” – Es el estado que quieren alcanzar los consumidores de drogas cuando se drogan. Hay muchas formas diferentes de tener un “viaje”, incluyendo el estado de euforia, la sensación de flotar en el espacio y la de tener poderes especiales, como la capacidad de volar o de ver el futuro.

Inhalantes – Los inhalantes son sustancias que se inhalan, como la cola o la gasolina; es decir, se esnifan (se inspiran por la nariz) o se aspiran por la boca para obtener un “subidón” inmediato. Estas drogas producen rápidamente una sensación de borrachera -seguida de somnolencia, modorra, mareo y confusión.

Narcótico – Los narcóticos embotan los sentidos (reduciendo el nivel de conciencia y de alerta de la persona y sumiéndola en un estado de despreocupación) y también alivian el dolor. Los narcóticos pueden inducir el sueño y provocar estupor, convulsiones e, incluso, el coma. Algunos narcóticos – como la codeína – están legalmente permitidos y los recetan los médicos para tratar el dolor. La heroína es un narcótico que no está permitido legalmente porque tiene efectos secundarios peligrosos y es muy adictiva.

Estimulante – Los estimulantes aceleran el cuerpo y el cerebro. Los estimulantes, como las metanfetaminas y la cocaína, tienen el efecto opuesto a los depresores del sistema nervioso central. Generalmente, los estimulantes hacen que una persona experimente un “subidón” y se sienta rebosante de energía. Pero, cuando remiten sus efectos, la persona se encuentra mal y/o cansada.

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